Anestesia

La anestesia es una técnica destinada a la supresión de la sensibilidad mediante la administración de medicamentos que suprimen temporalmente la actividad nerviosa en una región del cuerpo (anestesia local o regional) o que sumen a la persona en un estado de inconsciencia (anestesia general) para que ésta no sienta dolor durante la cirugía o cualquier otro tipo de procedimiento que lo requiera.

Consideraciones de enfermería en la anestesia local:

-Antes de la administración de anestesia local debe interrogarse a la persona sobre posibles antecedentes alérgicos.

-Se consideran contraindicaciones de la anestesia local la alergia a los productos anestésicos, así como la existencia de lesiones hepáticas si se pretende emplear anestésicos que se metabolizan en el hígado.

-Dispónganse todos los elementos que pueden requerirse para solucionar reacciones adversas o complicaciones.

-Infórmese a la persona sobre los procedimientos que se vayan realizando a lo largo de toda la intervención y solicítese que indique cualquier molestia que perciba, para poder tranquilizarla cuando se trate de un efecto secundario normal o para solventar el problema cuando sea posible.

-Siempre respetando la posición más adecuada para la intervención, colóquese a la persona de tal modo que se encuentre lo más cómodo posible.

-Cúbrase adecuadamente a la persona dentro de lo posible, tanto para mantenerla abrigada como para respetar su pudor.

-Contrólese de manera continuada el estado general y las constantes vitales, vigilando la aparición de reacciones adversas a la anestesia (reflejos vasovagales, hipersensibilidad al fármaco).

Consideraciones de enfermería en la anestesia general:

-Procédase a las técnicas previas a la intervención destinadas a prevenir posibles complicaciones del acto anestésico, como aspiración de vómitos, shock o contaminación del campo quirúrgico por relajación de esfínteres.

-Manténgase a la persona en ayunas según indicaciones, por lo común desde 8 a 12 horas antes de la intervención.

-Practíquese un sondaje nasogástrico cuando esté indicado, en especial para un vaciado de estómago en operaciones de urgencia.

-Adminístrense enemas según especificaciones.

-Pratíquese un sondaje vesical siempre que se prevea una posible retención urinaria o se precise un estricto balance hídrico postoperatorio.

-Llévese un escrupuloso control de la hidratación y aplíquese las técnicas de infusión endovenosa adecuadas.

-Adminístrese la mediación preanestésica en las dosis y horario indicados, comunicando al anestesista o cirujano si surge algún inconveniente para que determine las pautas de actuación más oportunas. De lo contrario, es posible que no se puedan evaluar con exactitud los efectos iniciales de la anestesia.

-Contrólese a la persona durante todo el período preanestésico, vigilando la aparición de reacciones adversas a la medicación.

-Obténgase una vía EV con aguja de gran calibre, en prevención de una eventual transfusión sanguínea.

-Contrólense las constantes vitales antes del acto quirúrgico y durante toda la intervención, vigilando la monitorización electrocardiográfica, respiratoria, gasométrica, PVC…

-Colabórese con el anestesista en la intubación endotraqueal, control de la venilación artificial, administración de oxígeno y de fármacos…

-Prepárense previamente todos los elementos necesarios para el tratamiento de eventuales complicaciones (reanimación cardiopulmonar).

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