Ejercicio físico y asma

El asma es una enfermedad respiratoria crónica en la que se produce una hiperrespuesta bronquial a una amplia variedad de estímulos y una inflamación de las vías aéreas, con la consiguiente obstrucción al flujo aéreo en grado variable e intermitente.Las ventajas que aporta el ejercicio físico en el paciente asmático son muchas:

1- Mejora la condición física y la propia tolerancia al ejercicio (durante el ejercicio, en personas entrenadas, la respiración se altera menos, en las mismas condiciones de intensidad, que en personas no entrenadas), porque mejora:

– La demanda ventilatoria.

– La capacidad máxima al ejercicio.

– La liberación de oxígeno periférico con el ejercicio submáximo.

– La capacidad aeróbica por aumento del umbral aeróbico.

– Mejora la tolerancia al ejercicio y reduce la obstrucción en pacientes con asma.

– Eleva el umbral anaeróbico, por lo que disminuye la frecuencia de espiración a un nivel de consumo máximo de oxígeno determinado. La frecuencia de espiración podría entonces disminuir el estímulo para la broncoconstricción.

2- Las hiperventilaciones que se ocasionan durante la realización del esfuerzo físico se reducen o son menos fuertes a medida que la condición física del deportista mejora. Esta mejoría en la capacidad física del paciente puede contribuir a la disminución del uso de corticoides inhalados o sistémicos ya que las crisis se pueden controlar mejor.

3- Ayuda a disminuir la ansiedad y el nerviosismo ocasionado por los ataques. Es decir, aporta beneficios psicológicos. Inclusive en asmáticos graves la capacidad de reserva de sus pulmones es mayor a medida que mejora su capacidad física general.

4- En los niños mejora el desarrollo mental y físico, proporciona beneficio psicoemocional, les integra dentro de su grupo social y les enseña a prepararse para una vida saludable cuando sean adultos.

Antes de iniciar cualquier programa de ejercicio físico es altamente aconsejable someterse a un reconocimiento médico – deportivo. La evaluación del ejercicio debe incluir: historia clínica y examen físico completo, con especial atención a su historia de asma. Una espirometría y prueba de esfuerzo con registro electrocardiográfico. Las revisiones médico – deportivas son recomendables cada 3 meses para los pacientes con asma controlado, a los 6 meses con asma controlado pero con agudizaciones y al año para el asma leve y bien controlado.

Normas y precauciones:

– El ejercicio debe ir precedido de un calentamiento paulatino y de mayor duración (mínimo 15 minutos) que asemeje las condiciones ambientales. Finaliza con estiramientos.

– Realización del entrenamiento establecido: entrenamiento de resistencia aeróbica y entrenamiento de fuerza y resistencia de todos los músculos, en especial de los músculos respiratorios.

– Realización de estiramientos.

– Tomar el o los fármacos indicados entre 15 minutos y 1 hora antes de la actividad física.

– Evitar realizar una actividad física intensa cuando el asma no está controlado.

– Llevar la medicación broncodilatadora “de rescate”.


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